Los primeros datos de la relación entre la cultura occidental y los Jíbaros se remontan a 1542, año en que fueron conquistados los Bracamoro de la región de Jaén; algunos estudiosos consideran que este pueblo, ahora extinto, posiblemente fue parte de la misma familia lingüística de los Jíbaro; es recién en 1549, con la llegada de Benavente que se tiene registro de los Jíbaro propiamente dichos.