El boom del caucho que trajo destrucción y muerte a muchos pueblos amazónicos no causó tantos estragos a los Achuar, debido a su belicosidad y a su aislamiento geográfico. Sin embargo, cuando este auge llegaba a su fin, la presencia de patrones sobre el territorio Achuar se hizo más frecuente, y coincidió además con el aumento en la demanda de lechecaspi, una resina muy abundante en la zona del Pastaza.
Durante la década de los años 40 y 50 del siglo 20 muchos patrones y comerciantes se establecieron cerca de los territorios de los Achuar y aprendieron el idioma; se entablaron así transacciones comerciales, basadas en un proceso de habilitación-trueque-enganche (entrega de herramientas, armas y vestidos por adelantado, a cambio de la lechecaspi).